Pero primero, debemos sembrar agua

Soluciones a la crisis del agua en Cabo del Este, Baja California Sur, México

Por: Joy E. Stocke y Paulina Godoy Aguilar


“…soñó que sus semillas caían a la tierra y se convertían en otros árboles
y en otros sueños que crecían dentro y fuera de nosotros…”
El Árbol
— Autorretrato en la Zona del Silencio — Homero Aridjis

El calor de mediados de verano ronda los 35 grados Celsius cuando llegamos a la entrada de Rancho La Piedra para encontrarnos con su propietaria y pionera en la conservación del agua, Mónica Robinson Bours. Aquí, al pie de la Sierra La Laguna, el paisaje se ha tornado marrón, reflejo de la falta de lluvias que caracteriza esta temporada.

Cuando Paulina Godoy Aguilar, directora de programas del Instituto Costero de Baja California Sur (BCI); Frida Sánchez, asistente de educación e investigación, y yo llegamos desde La Paz, vemos, más allá de los árboles del camino de entrada, huertos cargados de fruta. Estos se mantienen gracias al riego con agua recolectada durante la breve temporada de lluvias y almacenada en una cisterna que Robinson Bours y su equipo han construido como parte de un sistema de captación y recarga hídrica dentro del rancho.

En 2015, ante el avance de un desarrollo sin control y el agotamiento crítico del acuífero de la región —factores que ponían en riesgo el suministro de agua—, Bours, quien cuenta con formación en bioquímica, decidió colaborar con rancheros locales y especialistas en conservación de agua y suelos. Juntos transformaron Rancho La Piedra en un laboratorio vivo y un espacio de aprendizaje práctico enfocado en conservar y reutilizar el recurso más valioso de la región.

Mónica Robinson Bours 

Entre 2010 y 2020, debido a la sobreexplotación de los acuíferos de la región —impulsada por el turismo, la urbanización y el crecimiento poblacional—, la escasez de agua aumentó en un 25.3% (1). Los desarrollos continúan ejerciendo presión sobre un ecosistema frágil y extraen agua de acuíferos que no están diseñados para soportar un uso intensivo.

“Una vez que los acuíferos se agotan, pueden tardar miles de años en recuperarse por completo, si es que lo logran”, señala Mónica Robinson Bours. “Si el crecimiento continúa al ritmo actual, para 2040 los proyectos de construcción, incluidos los complejos turísticos, superarán la capacidad de recarga de los acuíferos de la región”.

Los datos son contundentes. Una habitación de hotel utiliza en promedio 1,000 litros de agua al día. De enero a julio, cuando la región recibe poca o ninguna lluvia, un campo de golf de 18 hoyos consume entre 1.5 y 2 millones de litros de agua diarios. Esa misma cantidad de agua equivale al consumo anual de 3,533 personas o 821 hogares.


Esta región, de enorme riqueza natural, alberga importantes reservas como el Parque Nacional Cabo Pulmo y la Sierra La Laguna, ambos reconocidos como Sitios de Patrimonio Mundial. Actualmente, el crecimiento acelerado del desarrollo inmobiliario está incrementando la demanda del recurso más valioso de la Regiòn Sureste de BCS: el agua.
— Deb Zeyen, Instituto Costero de BCS

Godoy Aguilar y el equipo del Instituto Costero de Baja California Sur (BCI) trabajan directamente con Rancho La Piedra, docentes, autoridades locales y organizaciones que están compartiendo con estudiantes las técnicas que Mónica Robinson Bours ha puesto en práctica. Estas acciones llegan a comunidades cercanas como Los Planes, El Sargento, El Cardonal, La Ribera, Miraflores, San Antonio, Santiago, Cabo Pulmo y Los Barriles. Todas estas comunidades enfrentan una escasez severa de agua. A través de la colaboración entre BCI y el equipo de Robinson Bours, estudiantes de la región están llevando prácticas de conservación del agua a sus escuelas, hogares y espacios públicos. “Vivimos en comunidades que están perdiendo sus fuentes de agua, que se están quedando sin agua o donde cada vez es más difícil cubrir las necesidades diarias”, señala Godoy Aguilar, “pero contamos con las herramientas para generar soluciones”.

Árbol de tabachín — Mónica Robinson Bours y Paulina Godoy Aguilar

La práctica ancestral de captación de agua mediante gaviones

En Rancho La Piedra, la restauración comienza con piedra y gravedad. Los equipos construyen lo que se conoce como escaleras de gaviones: una serie de estructuras hechas con canastas de malla rellenas de roca, colocadas estratégicamente a lo largo del cauce de arroyos temporales. En lugar de intentar detener la fuerza del agua de lluvia que llega durante las tormentas de verano en Baja California Sur, los gaviones permiten disminuir su velocidad de forma gradual mientras desciende por la montaña. Cada nivel de la escalera atrapa sedimentos que arrastra el flujo de agua, ayudando poco a poco a recuperar el suelo que la erosión había perdido. Con el tiempo, estos escalones se llenan de arena, materia orgánica y humedad. La vegetación nativa comienza a establecerse, la fauna regresa y el paisaje se transforma lentamente: de ser un canal de escurrimiento, pasa a convertirse en una especie de esponja viva, capaz de retener el agua dentro de la cuenca en lugar de dejar que se pierda cuesta abajo.

Robinson Bours comparte la historia de Rancho La Piedra y la de sus vecinos. “Como los rancheros no tenían acceso a otra fuente más que el agua disponible en sus propios terrenos, quienes han vivido aquí por generaciones no tuvieron más opción que conservar el agua y aprovechar al máximo los recursos limitados”, explica. “Muchas de estas técnicas, como excavar cisternas y construir gaviones para disminuir el flujo del agua, se utilizan desde la época de los aztecas. Y pueden aplicarse tanto a gran como a pequeña escala.”

 

Rancho La Piedra, cuenca de San Bartolo, Baja California Sur, México.

 

“Drenamos nuestras comunidades al desviar el agua de lluvia en lugar de infiltrarla en nuestros paisajes, cauces y acuíferos. Sustituimos las redes vivas de vegetación permeable y suelo fértil por superficies impermeables como asfalto, concreto y construcciones, provocando que el agua de lluvia escurra rápidamente sobre la tierra y salga del sistema.”
— Brad Lancaster, experto en captación de agua de lluvia y manejo del agua.

education para la acción - cambiando el paradigma

Aula viva (Living classroom) construida en CECyT Los Planes 09, en Baja California Sur, en 2025.

El Instituto Costero de Baja California Sur (BCI) ha desarrollado planes de estudio y talleres que brindan herramientas paso a paso para crear microcuencas en huertos domésticos y patios escolares, con énfasis en plantas nativas resistentes a la sequía, algunas de ellas asociadas a cultivos alimentarios como el tomate, el frijol y la calabaza.

Como parte de las acciones de “sembrar agua” en jardines, otro componente del programa de conservación del agua para estudiantes del Instituto Costero de Baja California Sur (BCI) incluye la colaboración con el programa Salvemos el Encino Arroyero program, liderado por Daniel Perez, cuya misión es plantar Quercus brandegeei, encinos peninsulares resistentes a la sequía y nativos de la península de Baja California, que se encuentran en peligro de extinción. Conocidos por su capacidad para resistir condiciones secas, estos árboles proporcionan sombra y alimento en forma de bellotas.  

“Estamos trabajando con 895 estudiantes de preparatoria en toda la región”, explica Paulina Godoy Aguilar. “Los estudiantes registran dónde plantan los encinos en sus casas y escuelas, y dan seguimiento a su crecimiento. Estos árboles proporcionan sombra y ayudan a estabilizar el suelo durante lluvias intensas en temporada. Quizá lo más importante es que sus sistemas de raíces reducen la erosión y ayudan a retener la humedad.”

Encino arroyero (Quercus brandegeei)

Daniel Pérez junto a Rogelio Cadena, de Rancho La Piedra, y el equipo del Instituto Costero de Baja California Sur (BCI), durante un taller escolar para adoptar, plantar y cuidar árboles de Quercus brandegeei.

Aquí es donde el Instituto Costero de Baja California Sur (BCI), en colaboración con Rancho La Piedra, está cambiando el paradigma. La experiencia y el acompañamiento del rancho han fortalecido los planes de estudio y talleres de BCI, que ofrecen herramientas paso a paso para crear microcuencas en huertos domésticos y patios escolares. En conjunto con la capacitación práctica en el rancho y la observación de lo que funciona y lo que no en sus propias escuelas, los estudiantes buscan convertirse también en educadores y embajadores.


SISTEMAS DE RECAPTURA DE AGUA

Imagina esto: ha comenzado la temporada de lluvias. Nubes de tormenta oscurecen el cielo al oeste mientras avanzan hacia el este sobre la Sierra La Laguna. El pronóstico anunciaba lluvia y llega, primero golpeando suavemente los techos antes de convertirse en un aguacero de finales de verano, escurriendo de las canaletas hacia patios secos y resecos, donde el agua corre hacia la calle formando corrientes que arrastran todo a su paso. Cada año, las lluvias inundan caminos, los deterioran y dejan incomunicadas a pequeñas comunidades.

La mayoría de las familias no captura nada de esta agua que podría utilizarse para mantener sus jardines y evitar la erosión del suelo. En cambio, dependen del suministro de agua a través del sistema municipal o de pipas. Rara vez consideran construir gaviones o excavar una cisterna conectada a los techos.

Sistema de captación de agua al costado del pabellón exterior de Robinson Bours, sobre la cisterna del rancho.

Las cisternas son una solución viable, al igual que desviar el escurrimiento hacia los jardines. Sin embargo, muchas familias no cuentan con los recursos para adquirirlas.

“Con una inversión municipal modesta”, señala Robinson Bours, “las comunidades podrían instalar cisternas que generen ahorros a largo plazo. El camino a seguir es la educación. Una vez que las personas entienden cómo funcionan las cisternas, las quieren, porque también representan un ahorro económico”.

Nos encontramos al borde de un pabellón, bajo un techo de lámina acanalada con canaletas. En las esquinas, tuberías metálicas descienden desde las canaletas hacia una cisterna excavada en la tierra. Un embudo con dos filtros de malla, uno más fino que el otro, elimina los residuos antes de que el agua entre al sistema.

Tuberías subterráneas conducen el escurrimiento proveniente de una casa de huéspedes del rancho, llevándolo hacia la cisterna.

Mónica Robinson Bours explicando su sistema de almacenamiento de agua en Rancho La Piedra.

“Con este sistema podemos regar por completo nuestros árboles frutales”, señala Robinson Bours. “En una situación de sequía, puedes mantener tus árboles y producir alimento para tu familia, e incluso para tu comunidad”.

“¿Cuánto cuesta instalar un sistema así?”, pregunta Paulina Godoy Aguilar, quien comenta que los techos de la preparatoria en Los Planes son amplios y serían ideales para captar agua de lluvia.

Estudiantes de la preparatoria de Los Planes colocan piedras para el sistema de recaptación de agua de la escuela.

“Para una comunidad como la preparatoria de Los Planes”, dice Robinson Bours con tono reflexivo, “es una inversión, por supuesto. Pero estás formando a jóvenes para que vean su comunidad de otra manera. Se convierten en tomadores de decisiones en la conservación de los recursos”.

“Se requiere planeación y paciencia”, añade. “Con el tiempo, los árboles que plantes darán sombra y, a través de la respiración, reducirán los niveles de dióxido de carbono en el aire, así como la temperatura, sin mencionar que el fruto puede consumirse de inmediato o conservarse”.


El rancho cuenta con cinco infraestructuras de captación y almacenamiento de agua de lluvia, junto con canales tipo keyline que abastecen al rancho, sumando un total de 521,500 litros (130,375 galones) de agua captada al año. “Excavamos líneas keyline o canales en curvas de nivel en el suelo para guiar el flujo del agua hacia donde se necesita”, explica Robinson Bours.

Las zonas costeras de Baja California Sur suelen recibir entre 100 y 200 milímetros (4 a 8 pulgadas) de lluvia al año. Las áreas del interior pueden recibir un poco más, entre 200 y 300 milímetros (8 a 12 pulgadas) anuales. Y en las zonas montañosas donde se ubica Rancho La Piedra, la precipitación puede alcanzar hasta 400 milímetros (16 pulgadas) al año. La mayor parte de esta agua se convierte en escurrimiento o se pierde rápidamente por evaporación. (2)

Mosaico de correcaminos que marca el centro de la cisterna del pabellón de Robinson Bours.

Maximizando el flujo de agua con gaviones de piedra; Frida Sánchez Luna, Joy Stocke y Mónica Robinson Bours

“Lo que ves aquí en el rancho es parte de un ecosistema que ha tomado dieciséis años en desarrollarse”, explica Robinson Bours. “Observamos por dónde fluye el agua, dónde se detiene, dónde ocurre la erosión, qué sucede durante los periodos de sequía”.

Robinson Bours también buscó a expertos y practicantes con experiencia en la conservación del agua. Uno de ellos es Brad Lancaster, pionero en la captación de agua, quien ha puesto en práctica todos los métodos que Robinson Bours utiliza en una propiedad suburbana en Arizona, y se ha convertido en un referente en el manejo del agua en entornos desérticos.

Su libro, Rainwater Harvesting for Drylands—Volume 1: Guiding Principles to Welcome Rain into Your Life and Landscape, se ha convertido en una referencia fundamental, una herramienta y un texto indispensable (2).

“Brad fue uno de nuestros primeros maestros y me dio la idea de hacer las cosas de manera muy sencilla”, dice. “Como has demostrado, lo que hemos aprendido puede enseñarse y replicarse en un terreno pequeño o en un patio escolar.”


Los baños secos no solo ahorran agua, también generan composta que mejora el suelo

Dato: Una persona que utiliza un sanitario con agua consume en un año la cantidad de agua que podría beber durante más de 40 años. La orina bien tratada y los residuos compostados aportan nutrientes importantes al suelo. (2)

Baño de composta / Rancho La Piedra

Entramos a una habitación cuyas paredes de adobe brillan con la luz que se filtra a través de botellas de vidrio recicladas de colores, integradas en el diseño de los muros exteriores. Contra la pared del fondo hay un sanitario. Junto a él, un bote metálico contiene paja seca con un ligero aroma herbal.

“Desde el principio supimos que tendríamos baños de composta. A la mayoría no nos gusta hablar de esto”, dice Robinson Bours, “pero descargar un sanitario utiliza más agua que cualquier otra actividad. En un día promedio, una familia usa 72 litros (19 galones) solo para el uso del sanitario (2). Imagina la cantidad de agua que se consumiría en un resort de 1,000 habitaciones. Simplemente no tenemos suficiente agua en nuestros acuíferos para sostener ese nivel de uso”.

La habitación tiene un aroma agradable, como a campo en verano. Robinson Bours explica que el uso de paja genera calor y se descompone rápidamente, lo que acelera el proceso de compostaje. En cuanto a la orina, hay un embudo a través de la pared que la conduce hacia un contenedor.

Estudiantes participando en un taller en Rancho La Piedra.

 

“Podemos enseñar este sistema a cualquier persona”, dice Robinson Bours. “Es algo que a los estudiantes les gusta aprender y he visto que los jóvenes se adaptan rápidamente. Lo mejor es que hay muchas formas de adaptarlo a tu propio entorno.”

Mientras caminamos de regreso a la casa principal para comer, le preguntamos a Robinson Bours cuánta agua utiliza el rancho proveniente de sus pozos.

“Hemos evaluado en qué áreas es necesario usar agua del acuífero. La usamos para beber y para bañarnos, así como para lavar los trastes y la ropa, a partir de uno de nuestros pozos”, explica. “Para todos nosotros es claro que el agua no solo es un recurso en riesgo, también es costoso. ¿Qué pasaría si enseñáramos a los estudiantes a ser, si no completamente, al menos en gran medida independientes del agua?”

Retomamos el tema de los acuíferos de la región y de cómo convivir con ellos para lograr un equilibrio entre el agua que utilizamos y la que regresa o recarga esos acuíferos.

“Dado que todos formamos parte de un ecosistema desértico, necesitamos gestionar el uso del agua en conjunto con la lluvia y la recaptación para permitir que el acuífero se recargue”, dice Robinson Bours. “El reto surge cuando multiplicamos ese uso por 100,000 personas en una región desértica que simplemente no tiene suficiente agua. Si el agua de nuestros acuíferos tiene al menos miles de años de antigüedad y puede agotarse en cincuenta años, tenemos un problema, así que pongamos soluciones en marcha ahora”.

De vuelta en la casa principal, Robinson Bours regresa con un tazón de barro lleno de lichis frescos.

Lichis cultivados con agua captada de la cisterna.

Hojas en proceso de convertirse en composta.

“Todo lo que hacemos aquí en Rancho La Piedra es porque somos un laboratorio vivo”, dice Robinson Bours. “Todo esto se ha hecho, como mencioné, desde hace miles de años. Nada de esto es nuevo. Simplemente estamos demostrando que se puede enseñar y aprender”.

Paulina Godoy Aguilar asiente. Ella y Frida Sánchez Luna llevarán a sus estudiantes a capacitarse en las próximas semanas. “Pero también reutilizamos esa agua”, añade Robinson Bours, “a través de un sistema de riego por goteo que alimenta nuestras plantas y hierbas en las terrazas frente a la casa principal. De esta manera, el agua cumple dos funciones”.

Godoy Aguilar y Sánchez Luna comparten que el plan de estudios co-desarrollado con docentes de preparatoria locales ya se utiliza en cuatro escuelas de la región. “Los estudiantes ya están imaginando un hogar donde jóvenes como ellos reconocen más aves que logotipos de marcas”, dice Godoy Aguilar, “donde el conocimiento ancestral de las plantas nativas no solo se conserva, sino que se valora y se transmite con orgullo”.

“Ustedes y sus estudiantes están aprendiendo junto con nosotros”, añade Robinson Bours. “Tenemos la oportunidad de dar pequeños pasos en nuestras comunidades. Así es como podemos generar un impacto. Y algún día, estoy segura, los estudiantes enseñarán a otros”.

Para más información sobre el Instituto Costero de Baja California Sur, Rancho La Piedra y el programa Education to Action, haz clic aquí.

Joy E. Stocke ha visitado y escrito sobre Baja California Sur y sus recursos durante más de veinte años.

Gavión de piedra — preparatoria de Los Planes.


REFERENCIAs

  1. Agua en Cabo del Este, Baja California Sur, México. Cuencas de Los Planes, San Bartolo, Santiago y Cabo Pulmo, por el Instituto Costero de Baja California Sur (BCI) y Legacy Works Group (2021). Consulta el informe completo aquí.

  2. Rainwater Harvesting for Drylands and Beyond, por Brad Lancaster. Visita www.harvestingrainwater.com para más información.